Flores del carnaval

Autor: 
nuevitas
Fecha: 
Tuesday, November 4, 2014 - 11:15
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FLORES DE CARNAVAL.

Los lugareños tenemos una probada cultura del carnaval, celebración que combina las influencias africanas y españolas en la que actúan muchos grupos musicales que no son profesionales y proceden de ambientes y estratos sociales diferentes, pero sobresale en su devenir, una flor que lo ha acompañado regalándole su colorido: la del flamboyán.

No resulta ocioso hurgar en su génesis: esta es una celebración reconocida en ele calendario católico que se festeja en la mayor parte de Latinoamérica durante los últimos días antes de iniciarse la Cuaresma. No obstante, en Cuba se celebra en julio básicamente aunque se extiende en el calendario hasta finales de noviembre.

Desde el siglo XIX, durante los paseos que se realizaban por la ciudad y en los que importantes protagonistas resultaban las bellas muchachas, que junto a los músicos de la percusión saludaban a la muchedumbre desde las carretas bellamente engalanadas con pencas de coco y flores de flamboyán.

Los que pertenecían a clases más acomodadas, no reparaban en participar en los paseos que se extendían desde una a otra de las “enramadas” creadas especialmente para la ocasión, pero éstos lo hacían en suntuosos coches, tirados por hermosos caballos pero siempre, engalanados también con la simbólica flor.

El flamboyán, conocido también con los nombres de árbol de fuego, poinciana y flamboyant, es el nombre común de un árbol caducifolio, originario de Madagascar. Es uno de los árboles más exuberantes de los trópicos y en nuestro país adorna con su colorido nuestros típicos paisajes.

Este hermoso vegetal alcanza entre 10 y 15 metros de altura; es de crecimiento rápido y forma muy pronto una copa aplanada en forma de sombrilla. Las hojas son pinnadas, con numerosos foliolos y estípulas pinnadas inconspicuas. Durante los periodos de sequía pierde las hojas. Sus vistosas flores son de color rojo escarlata, cuyos pétalos presentan bandas anaranjadas.

La década de los 50 del pasado siglo, se caracterizó por la proliferación de autos “convertibles” en las noches de paseo en los que también vistosas jóvenes hacían gala de su contagiosa alegría, pero estos vehículos, también eran adornados con la alegrísima flor del flamboyán.

Ahora, cuando disfrutemos de los esperados paseos de carrozas y comparsas y las congas populares inunden las calles, los que peinan canas, recordarán como junto a la historia de estas ancestrales fiestas, la flor de flamboyán se convirtió en protagonista y cómplice del adornado entorno, mientras los más jóvenes se interesarán por conocer esta arraigada usanza.