La Villa y su mascota

Autor: 
nuevitas
Fecha: 
Tuesday, November 4, 2014 - 11:45
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LA VILLA Y SU MASCOTA

Cada nuevo febrero, los lugareños nos preparamos para vestir las mejores galas a las puertas del cumpleaños de la villa. Con ese fin se llevan a cabo múltiples actividades que llenan las noches y los días de una intensa semana de derroche cultural, pero ya no es posible materializar ese propósito sin las pericias de un singular personaje devenido en mascota de la ciudad: el “dragón Fernando”

Este personaje que debe su nombre al de la villa “San Fernando de Nuevitas”, surgió del ingenio de un grupo de artistas en la década de los 80 del pasado siglo, y cual animal de grandes dimensiones, se asoma cada noche desde lo alto de uno de nuestros más importantes edificios y en medio de las “llamas” y los efectos producidos por la pirotecnia, después de gruñir, anuncia las principales actividades de la jornada y felicita a algunos de los más pequeños moradores de la ciudad.

La imaginación, llevó a sus creadores a trasladarse en el tiempo hasta la época en que el entorno citadino era asediado por corsarios y piratas que venían hasta aquí en busca de fortuna y aventura y arremetían contra la ciudad, arrasándolo todo por doquier, entonces, “de entre las aguas del mar, muy cerca de “Los Ballenatos”, islotes ubicados en el centro de la bahía, salió estrepitoso y con fuerza sin par, un gigante dragón que con sus temibles llamas ahuyentó a los impostores”.

El 28 de febrero de 1828 se le concede a San Fernando de Nuevitas el título de cabecera debido a su privilegiada posición geográfica, condiciones topográficas y de salubridad y se decreta que radique en la Caridad del Guincho, desde entonces esta ha sido una fecha recordada por los moradores de aquí.

En el marco de estas actividades, se homenajean los “nueviteros ausentes”: ciudadanos destacados que residen en otros lugares de la geografía cubana, se entregan títulos de “Hijos Ilustres y Distinguidos”, “Huésped Ilustres y Distinguidos” y “Colectivos Distinguidos” a los que con su vida y obra se hayan hecho acreedores a ellos y sesiona de manera extraordinaria y solemne la Asamblea Municipal del Poder Popular, con el único propósito de celebrar el onomástico de la ciudad.

Recientemente y con el interés de reforzar los elementos identitarios que nos caracteriza, no pocos han propuesto sustituir el “vetusto dragón” por un hermoso cangrejo, típico de la fauna citadina y que su marcada presencia hiciera que los nos visitaran nos bautizaran con el apelativo de “cangrejeros”, pero mientras esta rica polémica llegue a su feliz final, seguiremos cada noche en la semana de la cultura disfrutando de la aparición del querido “Fernando”.